“DECIMOS QUE SOMOS LIMPIOS, PERO ASFIXIAMOS EL PLANETA”

“DECIMOS QUE SOMOS LIMPIOS, PERO ASFIXIAMOS EL PLANETA”

“DECIMOS QUE SOMOS LIMPIOS, PERO ASFIXIAMOS EL PLANETA” 1170 658 leer-admin

A partir de los discursos de los niños de sexto.

El tema de la ecología es reiterativo, insistente, a veces hasta nos cansa. Sucede como con tantos otros temas que de ser tan trascendentales e importantes pasaron a convertirse en bandera de demagogos, políticos y medios masivos de comunicación.

Cuando conocemos realidades como ésta, somos tan inconscientes que ignoramos el peso de la responsabilidad que nos corresponde para con el planeta. Así que simplemente lo ignoramos y seguimos destruyendo sin piedad nuestra propia casa. Son los hábitos con los que hemos crecido, las enseñanzas que su ejemplo nos dan los adultos que nos rodean y las costumbres que nos impiden pensar y actuar con dignidad.

Pretendo demostrar con mi discurso, que cada uno de nosotros puede hacer grandes aportes con acciones sencillas para aplazar o evitar la extinción del planeta en que vivimos.
Hemos aprendido, en las lecciones de biología que el incremento en la temperatura media de la atmosfera es el calentamiento global y que trae problemas climáticos en todo el planeta.

Muchos sabemos también que existen acuerdos internacionales que abordan el problema del cambio climático. Por ejemplo, el Protocolo de Kioto que clasicó los países en dos categorías, los industrializados, con compromisos de reducción de emisiones, y los países en desarrollo, como Colombia, que no adquirieron estos compromisos. Luego escuchamos en noticias que pocos países cumplen esos acuerdos. A pesar de ello la mayoría, aunque no alcancen con los niveles establecidos, ya han reducido considerablemente sus emisiones de gases con contenido de dióxido de carbono. Este tratado se estableció para frenar la ruptura de parte de la capa de ozono. Otro ejemplo que escuché en noticias es el acuerdo de Copenhague que enfrenta el reto de frenar el cambio climático y el deshielo polar.

Colombia no es un país que tome medidas preventivas frente a esta problemática. En nuestro país se calienta cada día más el aire, hay más agua acumulada que se convierte en nubes más grandes por la evaporación del líquido y por eso llueve tan fuerte (cuando el verano no quema el país). Esta mayor intensidad de las tormentas se está notando desde el año pasado, en muchas ciudades del país, como Medellín, Santa Marta y Cartagena. Lo más grave, es que Bogotá y muchas otras ciudades no están preparadas para afrontar este tipo de sucesos y eso debe comenzar a cambiar. La gente pone tejas livianas en los techos de las casas, no limpian las canales y los alcantarillados de la ciudad no están preparados, se tapan con la basura que botamos y se producen inundaciones y catástrofes.

El mundo se estremece y nos estremece a todos. Hace rato, soplan grandes vientos de cambio en la naturaleza de toda la Tierra. Es el calentamiento global del que tanto se habla. Colombia, nuestro país, que es un pulmón del planeta, está como les estoy demostrando, fuertemente amenazada.

Los glaciares colombianos, son excelentes indicadores de cambio climático, la respuesta a las alteraciones de la atmósfera. Glaciares ecuatoriales como los nuestros, representan un ecosistema único por su rareza y dinámica.

Junto con los nevados, los páramos son también vulnerables a los cambios climáticos, y se ve venir una pérdida lamentable de la regulación hídrica de alta montaña. Durante el siglo pasado se extinguieron ocho nevados colombianos: Puracé Sotará Galeras), Chiles, Pan de Azúcar, Quindío, Cisne y Cumbal.

Los seis nevados actuales (Ruiz, Santa Isabel, Tolima, Huila, Sierra Nevada de El Cocuy y Sierra Nevada de Santa Marta) presentan un derretimiento constante muy marcado en las últimas décadas. Esta pérdida se asocia con el aumento térmico global, resultado a su vez de la acumulación de gases de efecto invernadero. De hecho, Colombia ha perdido en el último medio siglo el cincuenta por ciento de su área glaciar.

Hay evidencias claras de un ascenso lento pero progresivo del nivel del mar desde fina le s d e l siglo pasado , a aproximadamente dos milímetros por año. Es una amenaza para las costas y las islas colombianas por la posible inundación de zonas bajas, la erosión y el retroceso de las playas…Por mencionar algunos impactos.

Los cambios climáticos, como las olas de calor soportadas recientemente en Colombia, están incrementando los accidentes cardiovasculares, el dengue y la malaria. Además aumentan el nivel de hambre, miseria y desplazamiento. En realidad, la destrucción ya empezó y no está lejos de nuestro contexto.

Sabemos que las grandes decisiones, no dependen de nosotros, en materia de protección ecológica para nuestro país. Están en manos del gobierno.

Pero también hemos aprendido que la unión hace la fuerza y que todos unidos podemos ayudar a cuidar nuestro hábitat. Nuestras tareas son posibles, sencillas y sin duda, transformadoras. Con acciones cotidianas, todos podemos contribuir a mitigar los efectos del cambio climático. Enseñemos a nuestros adultos!. Hay por lo menos veinte acciones positivas, orientadas al ahorro, el reciclaje y el re-uso. Practiquémoslas desde hoy: Primero que todo, promover en el colegio, en nuestra casa, en el lugar de trabajo de nuestros padres, en nuestros municipios, la separación de desechos orgánicos e inorgánicos (papeles, plásticos, latas…). Empecemos por no arrojarlos a las calles ni a los lugares que habitamos.

Es sencillo también, por ejemplo, Enfriar las comidas antes de ponerlas en la nevera. No olvidemos nunca, abrir la nevera el menor número de veces y por el menor tiempo posible, controlar que la puerta cierre bien, y descongelarla regularmente.

Nada nos cuesta, encender sólo las luces necesarias y evitar conectar y mantener encendidos sin necesidad, equipos y electrodomésticos.

Es inteligente pintar de colores claros las paredes internas y los techos de la casa. Así se utilizan lámparas de menor potencia para iluminar.

Graduar el termostato de la plancha eléctrica según el tipo de tejido de la ropa; utilizarla desde el momento en que se conecta, y desconectarla antes de concluir el planchado. Al juntar cierta cantidad de ropa para el planchado se evitan desperdicios de energía por el sucesivo encendido y apagado de la plancha.

2 comentarios
  • Lunney Juzga 703 6 marzo, 2019 at 11:54 pm

    Pues con respecto a esta noticia yo aconsejo que los padres de cada persona este al pendiente de que pasa con su hijo para que no susedan cosas inesperadas.

    • Buenas tardes

      soy una estudiante de séptimo y lo que yo pienso es que debemos tener mas consideración del planeta debemos tener una mayor responsabilidad para no caer en una crisis que nos afecte y todo por nuestra culpa por no saber reutilizar las cosas o no ponerlas en el lugar que corresponde y que nuestros padre nos ayuden o nos expliquen un poco mas del proceso, también recibimos concejos de nuestros docentes tengamos los en cuenta para tener un planeta sano y libre de contaminación.

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